Daniel Vázquez Díaz

MIS CONTEMPORANEOS

Fundación Cultural MAPFRE VIDA

CENTRO DE ARTE MODERNO Y

CONTEMPORANEO

DANIEL VAZQUEZ DIAZ DE NERVA

Daniel Vázquez Díaz ( Nerva Huelva, 1882 - Madrid, 1969 ) es una de las personalidades más representativas del panorama artístico español de la primera mitad del siglo xx. En esta valoración concurren varios factores: en primer lugar, su propia obra pictórica, una de las más personales e inconfundibles de su tiempo, que le convirtió en abanderado del esfuerzo renovador de la pintura española anterior a 1936. En segundo lugar, su faceta pedagógica, que le permitió transmitir a sucesivas generaciones de artistas españoles su experiencia de la modernidad artística parisina. En efecto, Vázquez Díaz residió en París entre 1906 y 1918, y allí asimiló aspectos de algunas de las vanguardias más radicales, como el cubismo, pero conservando siempre tanto en su pintura como en su labor docente un arraigado sentido de moderación clasicista. Y en tercer lugar, Vázquez Díaz cobra una renovada importancia como retratista, como iconógrafo de toda una época. Porque si su pintura de paisajes fue siempre admirada, Vázquez Díaz consolidó también a lo largo de su carrera una merecida reputación como retratista contemporáneo, que cultivó tanto mediante la rotunda solemnidad de sus óleos como a través de la inmediatez de sus dibujos.

En esta tercera faceta, la de retratista de lo más selecto de la España de su época, se centra la presente exposición, que reúne ciento catorce cabezas dibujadas sobre papel junto con dieciocho óleos seleccionados entre lo más representativo de su producción retratística. Sólo una parte de estos dibujos han sido expuestos anteriormente, lo que otorga una especial relevancia y novedad a este proyecto.

A lo largo de su vida, Daniel Vázquez Díaz dibujó, como testimonio de su admiración y amistad, pero también con verdadero afán documentalista, las cabezas de muchos de los personajes más relevantes de su tiempo, creando a través de los años una valiosísima galería iconográfica cuya sola contemplación nos acerca al pulso intelectual, artístico, político y social no sólo de la España de la primera mitad del siglo, sino también del París que conoció el pintor. Con un sorprendente acierto y sagacidad en la selección de los personajes, Vázquez Díaz nos muestra los rostros de críticos, poetas o escritores que le apoyaron en su carrera, de científicos e intelectuales a los que respeta, de toreros a los que admira, de actores y actrices de talento, o simplemente de amigos y artistas cuya amistad disfruta y mantiene a lo largo de los años. Entre ellos cabe destacar los de Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Ramón Pérez de Ayala, César González-Ruano, Eugenio d'Ors, Gregorio Marañón, Margarita Xirgu, María Guerrero, Manuel de Falla, Rubén Darío, los hermanos Quintero, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Juan de la Cierva, Niceto Alcalá Zamora, José Antonio Primo de Rivera, Juan Belmonte, Antonio Bienvenida, Ignacio Sánchez Mejías, Rodin, Sorolla o Picasso, todos ellos presentes en la exposición. Muchos de estos dibujos, como los muy célebres de Juan Ramón Jiménez o Rubén Darío, han fijado para siempre la imagen que de esos personajes han tenido las generaciones siguientes, confirmando el importante papel que, paradójicamente, ha seguido teniendo un género tradicional como el retrato en la época de las vanguardias. De hecho, en el caso de Vázquez Díaz, el retrato adquiere un carácter crucial, que explica en gran medida su posición en el arte del siglo xx. Su negativa a entregarse por completo a la visión analítica, fría y uniformadora del cubismo tiene su razón de ser en la insistencia de Vázquez Díaz en el individuo.

Para el pintor, incluso en la época de la fotografía y otros medios mecánicos de reproducción de imágenes, el arte debe seguir hablando del individuo y dirigiéndose al individuo. Vázquez Díaz propone una imagen pintada que esencialice al retratado y lo fije en el tiempo, venciendo tanto la caducidad de la vida humana -como se proponía tradicionalmente el retrato- como el vertiginoso ritmo de la imagen de los medios de comunicación del siglo xx.

Si la diversidad de los personajes retratados es notoria, reflejando la complejidad social de la época, también lo es la variedad estilística de sus retratos, que se hace compatible con la potente personalidad artística que hace inconfundible la autoría de Vázquez Díaz. Así, algunos de los retratados aparecen dibujados con una aproximación naturalista más cercana al dibujo académico, otros sin embargo presentan efigies elaboradas de acuerdo con la herencia cubista, poniendo de manifiesto tanto la versatilidad de Vázquez Díaz, como la complejidad de significados y configuraciones que en su obra adquiere la modernidad.

 Volver a la programación artística  Volver a la Programación      Volver al Menú Principal  Volver al Menú